la encontré de casualidad paseando por Cádiz una tarde de primavera con mi amigo; librería pequeña y muy acogedora con servicio de café y algunas cervezas artesanales, esto tiene un nombre en inglés, del cual no quiero acordarme. sensación de acogimiento, de frescura, de calma... de cosas que fluyen y emanan, de simientes para sembrar en los campos del conocimiento. libros que no conocía, que nunca había visto. y sentado, degustando una cerveza artesanal jerezana, tengo la sensación de que son los libros los que vienen a mí, los que me eligen, no tengo ni que rebuscar... pido uno para regalo, la dependienta ¿la jefa lo envuelve con tal exquisitez que no puedo dejar de mirar como sus dedos doblan el papel dorado con una elegancia y delicadeza como si estuvieran envolviendo una joya. Que nunca desaparezca este lugar