Miércoles Santo 22:30 y la calle a revosar de gente; en Malabar, una chica de las que atiende sin parar al público es nuestro enlace para conseguir, primero una mesa en el exterior aunque había caído una ligera lluvia y después en el interior cuando ya fue posible.
La experiencia en cuanto a atención, comida, local y servicio sencillamente excelente.
Si a eso unimos que sin saberlo íbamos a ser testigos en primera fila del desfile procesional de esa noche, no se puede pedir más. Bueno sí, una buena compañía: pero esa ya la teníamos.
Lugar para aconsejar y desde luego repetir.