Es un parque pequeño pero con mucho encanto. Esconde rincones muy bonitos como la zona del estanque, las praderas a su alrededor, y la zona del antiguo palacio. Si vas en otoño el espectáculo de colores de los árboles es mágico, pero el momento más intenso y emotivo del parque está a finales de febrero o principios de marzo, cuando los almendros florecen y se transforma todo. A medida que avanza la primavera otros árboles y arbustos como lilos, rosales y geranios sacan todas sus formas. Si vas con niños tienes la zona del palacio donde hay una cafetería y hacen actividades para peques. En primavera tiene un encanto añadido.