Lo primero no hay carta y los camareros no se sabian la carta entera (solo se sabian 4 miseros platos). Uno de los que comiamos se pidio ternera y la camarera tardo 30 minutos en decir que no habia, y por si fuera poco, otros 20 en volver a tomar nota... Lo mas fuerte fue 1 hora y cuarto para traer unos pinchos, unas tortillas i unas patatas (que estaban la mitad crudas y la otra mitad pasadas) y encima nos los trajeron de manera agresiva y de malas formas. En nuestra espera por la comida, no parabamos de escuchar gritos y golpes agresivos provenientes de la cocina, otra cosa a remarcar (aunque se pueda tener un mal dia) es que a la camarera se le cayeron como 5 o 6 platos en media hora y solo los arrinconaron a un lado. Tambien la camarera trajo la comida justo cuando nosotros decidimos irnos, como si nos la estubiese escondiendo o algo raro. En cobrar tardaron como 30 minutos y encima solo se admitia bizum y efectivo, nada de tarjetas. Lo ultimo fue que al marcharse, uno de nosotros se se dejo un cigarillo en la terraza y al estar aproximandonos al coche fuimos a buscarlo y la camarera literalmente lo cogió y se lo guardo para fumarselo.
Definitivamente la peor experiencia de mi vida en un restaurante de carretera, no recomiendo para nada pasar, solo para pedir alguna bebida en caso de emergencia.