Fuimos ahí a cenar sin esperar mucho tras varias decepciones de los sitios de alrededor y la verdad que nos sorprendió bastante.
Pedimos el menú de cena un plato + bebida + pan + postre. Una paella y un fideuá que nos sentó de maravilla aunque para mi gusto estaba un poco frío-templado (lo habrían recalentado en el horno o algo así, no estaba recién hecho - ojo, no me parece mal, ya que en restaurantes de gran volumen hay que saber atender a la clientela a tiempo)
De postre un arroz con leche y natillas caseras... por 18€ cada uno para cena, la verdad que nos pareció dentro del casco histórico bastante razonable.
Además del menú, pedimos una ración de salmorejo de aguacate por recomendación de la camera y la verdad que alucinante, 100% recomendable.
El servicio fue correcto y atento.