Me he acercado hoy por casualidad a este restaurante siguiendo reseñas, atención rápida y buena.El camarero que nos atendió de pelo blanco con muy buena atención y servicio. El atún encebollado exquisito, el pulpo a la gallega regular y los chocos fritos muy buenos, en su punto. Mientras esperamos a que nos sirvan observo en la barra tres camareros jóvenes, dos chicos y una chica, uno de los chicos con media barbita con la mascarilla solo cubriéndose la barbilla. Sigo observando todo el tiempo que estuve en la terraza y este camarero se quita hasta la mascarilla, se dedica a enviar WhatsApp y audios por su móvil, se toca el pelo varias veces, sirve las cervezas sin lavarse las manos, y sigue hablando sin la mascarilla puesta. La normativa covid no existe para él, informo al camarero de pelo blanco y de más experiencia que nos está atendiendo de lo sucedido. La juventud no es consciente del peligro para la salud pública.