Fuimos a comer después de un bautizo, familiar. Se comió bien camareros bien al menos el que nos atendió, muy simpático y atento,. Ya terminando el almuerzo, y poner la tarta, pedimos un café, y nos dice el que supongo que es el jefe, propietario o nose .... Y nos dice que mejor nos lo tomemos en la heladería de al lado de su restaurante, para dejar libre la mesa .... Para prepararse la otra familia, nos lo dijo bien dentro de lo que uno se lo puede tomar después de que te digan eso (irse ya que necesito la mesa en pocas palabras). No me parece ni medio normal lo que hemos tenido que escuchar ..... Lamentable la situación, y a cuadros que se que da uno. Nefasto el trato indignación Total (decían que no había café y pedimos una copa y no la quisieron poner)