Me llevo una gran desilusión con este lugar.
Llegamos, había tan solo tres mesas ocupadas y aún asi el servicio fue malísimo.
No nos trajeron los cubiertos al traernos la comida, no pusieron el servicio de pan y picos (pan duro), no nos cambiaron los platos después de comer la sardinas, todo lo tuvimos que decir.
Para colmo pedimos una dorada al espeto y el encargado se equivocó y se la puso a otros comensales que también la pidieron, después de nosotros evidentemente, y dejándonos sin la pieza.
La actitud del encargado fue esquiva y escondiéndose para no dar la cara, dejando a los jóvenes camareros con toda la responsabilidad.
Pésima y poco profesional la actuación del “responsable”.
De la comida no tengo queja. Buen género.
Todo esto en 1h y media.
-Puntillitas
-9 espetos de sardina mini
-Dorada a la placha
55€
No volveré.