Siento tener que reeditar la reseña y quitarle las 5 estrellas de un plumazo.
Como siempre, cuando vamos a Bilbao, no dejamos de pasar por la cafetería que, a mi juicio, tiene el mejor café y bollo de mantequilla de Bilbao.
La última vez que fuimos, 19 de marzo día del padre, fuimos a desayunar y nos atendió un camarero, amable y servicial. La sorpresa fue que llevaba la camisa absolutamente sucia, llena de lamparones y suciedad renegrida de muuuuchas puestas, el pantalón era un poema, sucio con manchones de grasa y porquería. Era tan llamativa y evidente la situación, que lo comentamos con las señoras sentadas en la terraza, junto a nosotros que tampoco daban crédito.
Si lo que ve el público, lo llevan así, no quiero ni pensar como tendrán la cocina...