Una lástima, antaño una calidad sorprendente, tomate frito casero, patatas caseras, pero ya no queda nada de aquello. Carne con tomate asquerosa, sobrepasada de especias y patatas congeladas, de baja calidad, para colmo poniendo en la carta un apartado que pone que las patatas naturales tienen un incremento. Con perdón, pero para comer patatas congeladas ni me muevo de casa. Por otro lado el servicio deficiente, no se aclaraban entre los camareros, la bebida nos la sirvieron cuando ya nos habíamos comido los entrantes (tardaron más de 10 minutos en servirnos la bebida), las gambas llenas de sal, lo único de buen sabor que comimos eran los chipirones y el cóctel de marisco. Una pena que hayan cambiado así, bajando tantísimo la calidad y sin embargo subiendo los precios. Ya no volveremos.