Para empezar el trato pésimo, nos cambiaron de mesa porque les apeteció, tardaron en tomarnos nota de la bebida un cuarto de hora y desde que pedimos la comida hasta que los primeros platos llegaron a la mesa pasaron unos 50 minutos largos, preguntamos al camarero si sucedía algún problema por la tardanza y nos respondió que sí (yo no sé si es que no nos entendió o simplemente se rió de nosotros), cosa que nos pareció ya de chiste y dijimos que llevábamos dichos 50 minutos largos esperando la comida y nos lo negaba diciendo que era mentira. En cuanto a la comida diré que la berenjena con miel no la recomiendo porque tiene aspecto y sabor muy raro y del rabo de toro no puedo opinar porque nos llegó cuando ya había pasado casi otra media hora larga más a mayores y encima frío, pedimos que por favor nos lo calentase pero a las casi cinco de la tarde como que se nos había ya quitado el hambre desde las tres menos cuarto que nos sentamos a comer...cuando vimos el precio nos pareció el remate final del atraco. Cero recomendable.