Una experiencia bastante mala. Sólo pudimos pedir dos Cocacolas debido a que la comida estaba tardando al rededor de una hora en llegar a la mesa. Sólo había una camarera para la cantidad de mesas que había y la mujer lo hacía lo mejor que podía y con total profesionalidad, aún así, había un hombre con un delantal y las manos en la espalda ( con poca predisposición a ayudar) que le hablaba de muy malas formas y con muchísima falta de respeto y empatía hacia la trabajadora. Es la primera vez que fuimos y puedo asegurar que será la última, no se cómo estará de buena la comida por qué no pudimos probarla, pero si el trato al personal no supera la calidad de la comida, es un sitio betado para mí.