Una experiencia muy desagradable. Paramos a tomar café de camino a Sevilla. Llevábamos alumnos de 4º de ESO que se sentaron a desayunar en las mesas destinadas a los clientes y, en lugar de indicar amablemente que ahí no podían estar si no consumían, se dirigieron a nosotros empleando un tono un poco agresivo para “regañarnos”.
A todo esto, nosotros mientras tanto hemos esperado 20 minutos a que alguien se dignase a tomarnos comanda.
Hay muchas formas de decir las cosas. No perdamos las buenas formas que han caracterizado desde siempre a los andaluces.