Llegamos a este local de casualidad, justo al bajar del autobús que nos acercó a Benalmádena desde Málaga; preguntamos a una vecina de la zona por una buena cafetería, y sin dudarlo nos recomendó " la de Pablo " (nos dijo).
Ciertamente acertó de pleno, un sitio muy agradable con un trato exquisito y lo que comimos nos gustó también bastante.
Un establecimiento al que si vuelvo a Benalmádena visitaré nuevamente con toda seguridad.
Que pena que en muchas ocasiones este tipo de locales sea la excepción en la restauración y no la norma.
¡Felicitaciones por su profesionalidad !