Voy a contar mi experiencia sobre este establecimiento. Fuimos a comer después de andar durante toda la mañana visitando la maravillosa Córdoba y cual fue nuestra sorpresa que al llegar sobre las 15.45 lo primero que nos encontramos al abrir la puerta el comentario de "cocina cerrada". Dijimos si podíamos tomar algo, y así fue. No nos pusieron ni siquiera unas aceitunas después del comentario de la entrada. Ibamos sin comer pero les dio igual. A la hora de pagar les recriminamos su actitud, nos apareció una falta de profesionalidad enorme porque no fueron capaces de ofrecernos alguna ración fría (jamón, queso, etc.).
Las formas de unas personas que están de cara al público no fueron las correctas, algunas veces hay que tragar y más con el cliente. Pero lo mejor de todo es que había una mesa de seis comensales y otra de cuatro y les estaban sacando las comandas. La respuesta del camarero agrio fueron que ya estaban pedidas (que pasa, que no se calientan). Así que aconsejo a quien lo lea que no es un sitio nada recomendable, bonito si, pero el trato con el cliente deja mucho que desear. Un saludo para el agrio.