Este sábado fui a cenar con mi familia. A mitad de la cena se desplomó la rejilla del aire acondicionado que estaba justo encima de nosotros. Uno de los dueños del local se acerco sin mucha prisa a retirarla, sin manifestar interés por nosotros. Decía que no sabía que decir en esos casos.
Tuvieron que apagar el aire por petición nuestra ya que el flujo de aire nos daba de pleno al no tener ya la rejilla de salida.
Por cierto, pagamos la cuenta religiosamente.
Una pena está falta de profesionalidad. Nos han aguado la celebración.